Fruto del diálogo creativo entre Vincent Chaperon y Mathias Kiss, esta creación evoca una visión conjunta. Mientras uno sublima la expresión de la naturaleza con su instinto creativo, el otro redefine los códigos clásicos con su visión artística cruda y espontánea, como una verdad innegable. Conmovido por la experiencia vivida en Hautvillers y por los siglos de historia y savoir-faire de Dom Pérignon, Mathias Kiss se propuso ilustrar el momento con una escultura que capta físicamente las emociones sentidas, del mismo modo que un vino de añada expresa la esencia de un año por medio de un líquido.
Para representar plenamente su visión, solo cabía escoger un material, el único capaz de hacer de la escultura una obra realmente sublime: el cristal. La energía y la emoción que surgieron del encuentro entre los dos creadores han dado lugar a una imponente obra maestra de vidrio que constituye el testimonio de una experiencia sostenida en el tiempo, convertida en atemporal.
Esta espectacular obra de arte realza la icónica botella Jeroboam Dom Pérignon Vintage 2012. La arquitectura imaginada por Mathias Kiss se transforma gracias a los sutiles juegos de luz y transparencias en el cristal, que vuelven visible lo invisible. Está compuesta de dos elementos asimétricos confeccionados con 30 kilogramos de cristal de Baccarat. La combinación de cristal y madera confiere a la pieza suavidad táctil y delicadeza sonora. Cada línea y cada faceta se han concebido meticulosamente para representar sublimemente la filosofía que busca alcanzar el esplendor.
Esta edición limitada, la más exclusiva creada por un artista hasta la fecha, consta de 10 unidades firmadas y numeradas.
El año 2012 destaca como una de esas añadas extraordinarias que recuerdan que el champagne requiere disciplina y nace de una naturaleza exigente que precisa que el viticultor se mantenga humilde y el bodeguero domine el arte del ensamblaje. Los retos climáticos que hubo de afrontar el viñedo constituyeron puntos de tensión entreverados en el propio tejido del ensamblaje del Dom Pérignon Vintage 2012. El vino ofrece una experiencia cargada de contrastes, donde las sensaciones de frescor y concentración palpitan en perfecto equilibrio. Quien lo degusta recobra el vigor gracias a su energía vital; la energía de una radiante luz primaveral, pura a la par que poderosa.
Por medio de su arte, Mathias Kiss juega con las ilusiones y transforma las percepciones para expresar el estado líquido en una obra de arte física. Mientras que el propósito de Dom Pérignon es inspirar al mundo a elevarse hasta alcanzar su máximo esplendor, Mathias Kiss abraza la verticalidad para organizar el espacio y replantear las dimensiones. Para dar vida a la escultura y a sus ideas, ha labrado el material directamente en tres dimensiones. Tanto Mathias como Dom Pérignon profesan un profundo respeto por el patrimonio y el savoir-faire, aunque ninguno se contenta con repetir el pasado.
Mathias Kiss, la nueva voz que se suma al diálogo.
Para Dom Pérignon, la creación es un viaje eterno que teje puentes entre el pasado, el presente y el futuro. A lo largo de los años, varias personalidades legendarias de la cultura y el arte han acompañado este viaje: mientras algunas de ellas se han dejado inspirar por Dom Pérignon, otras han llegado a convertirse en fuente de inspiración. El universo de Mathias Kiss se deja guiar por la esencia de Dom Pérignon emprendiendo una búsqueda conjunta de la creación, el esplendor y la reinvención. Tanto Mathias como Dom Pérignon profesan un profundo respeto por el patrimonio y el savoir-faire, aunque ninguno se contenta con repetir el pasado.
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