Un artículo de I. Benítez |
Una cogida de "extrema gravedad", que perforó el recto y rompió la respiración de la afición, ha dejado al genio en la UCI y ahora, en una lenta y dolorosa recuperación, con la mirada puesta en la inminente Feria del Caballo de Jerez.
Un Lunes de Alumbrado teñido de sangre
La tarde era de gloria. Tras cortar una oreja de peso, el cuarto toro de los hermanos Matilla se cruzó cuando Morante intentaba fijarlo, arrollándolo y provocando una de esas cornadas que, por su ubicación y trayectoria de 10 cm, quitan el sueño a los cirujanos. El parte médico, firmado en el propio quirófano de la Maestranza, hablaba de "herida por asta de toro en margen anal posterior... con afectación de tejidos internos".
El silencio que siguió a la caída fue atronador. El maestro, reconocido en sus primeras palabras tras el percance, confesó haber pasado "muchísimo miedo" y dolores intensos, un calvario físico que lo ha mantenido varios días en la unidad de cuidados intensivos, alimentándose por vía parenteral y con la obligada suspensión de alimentos sólidos.
La casta de un torero de otra época
Tres días después, desoyendo los consejos médicos que recomendaban más reposo, Morante firmó el alta voluntaria. Es el "segundo milagro" de la temporada. Es esa incomprensible pasión de quien, sabiéndose herido en lo más profundo de su ser físico, no piensa más que en los pitones de nuevo.
Su evolución, aunque favorable, es un camino de espinas."He pasado una noche un poco regular… De dormir poco. La verdad es que he tenido mucho dolor", confesaba el diestro, desnudando su vulnerabilidad. Pero en el fondo de su mirada sigue brillando la necesidad de torear.
El reto: La Feria del Caballo de Jerez 2026
La gran incógnita que paraliza al mundo del toro es su presencia en Jerez. Morante tiene un compromiso doble en la Feria del Caballo 2026, prevista del 9 al 16 de mayo. Su doblete está programado para el viernes 15 de mayo con toros de Jandilla y el sábado 16 de mayo con astados de Álvaro Núñez.
¿Llegará a tiempo? Su entorno maneja la situación con máxima prudencia, buscando segundas opiniones y acortando plazos sin poner en riesgo su integridad física. La afición jerezana espera: Jerez, que rinde homenaje a Rafael de Paula y Álvaro Domecq este año, sueña con el toreo de pellizco de Morante, pero no a cualquier precio.
La recuperación de Morante es ahora una carrera contra el reloj. Es el triunfo de la voluntad sobre el parte médico. Sevilla le dio la cornada, pero Jerez, la ciudad del arte ecuestre, reza para que el genio de La Puebla vuelva a dibujar el toreo con la muleta, aunque sea con el cuerpo aún cosido por el dolor.
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