El Gobierno duplica la inversión destinada al Plan de Fomento de la Lectura: 82 millones de euros hasta 2030


El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha presentado este miércoles el Plan de Fomento de la Lectura 2026-2030, bajo el lema ‘¡Leer es un derecho!’, una hoja de ruta con cien medidas a acometer en los próximos cinco años y una inversión de 82,7 millones, una cifra que duplica la dotación total respecto al plan anterior





En la presentación, el ministro de Cultura ha explicado que el plan recoge la experiencia consolidada del plan 2021-2024, prorrogado en 2025, y ha subrayado que el plan se amplía un año más: «Ampliar los límites de una herramienta como esta es una declaración de intenciones, como lo es consignar un presupuesto acorde con sus necesidades y en un momento tan complejo desde el punto de vista presupuestario».

Urtasun ha explicado que el presupuesto del nuevo plan «duplica la dotación actual incrementando un 25 % la inversión anual respecto al plan 2021-2024» y estas cifras, ha dicho, «representan la implicación del Ministerio de Cultura con la lectura y son un antídoto frente a la improvisación».

«Sabemos muy bien a quién beneficia la desregulación, la informalidad y lo privado frente a lo público», ha dicho el ministro, que ha subrayado que prorrogar los efectos beneficiosos de este plan supone «blindar el bienestar con la sociedad».

El ministro ha afirmado que los planes para el fomento lector se traducen en cifras muy positivas como las que arroja el barómetro de hábitos de lectura de 2025, «y que rebaten mantras inmovilistas o pesimistas sobre la sociedad lectora de España».

Ha recordado que el hábito lector no ha parado de crecer y en 2025 el porcentaje de población que lee libros en su tiempo libre supera por primera vez el 66 %, y la juventud garantiza el futuro de la lectura con un 77 % de población entre 15 y 24 años que lee libros en su tiempo libre.

Cinco ejes
El plan se articula en cinco ejes: acceso a la lectura, sostenibilidad y bibliodiversidad, lectura y salud, infancia y adolescencia e internacionalización, y presenta 100 medidas a acometer en el período 2026-2030.

El documento se desarrolla en torno a la idea de que la lectura es un derecho y una herramienta fundamental para la consecución de una ciudadanía plena y una democracia más fuerte.

El primer eje se centra en la garantía del acceso a la lectura, teniendo en cuenta no solo la disponibilidad material de los libros, sino los condicionantes territoriales, lingüísticos, multiculturales o económicas.

Más fomento de lectura en zonas despobladas
Entre las medidas para mejorar el acceso a la lectura se encuentran los proyectos de promoción de la lectura en zonas en riesgo de despoblación, colectivos vulnerables o población reclusa.

También incluye la mejora de la red bibliotecaria y de bibliobuses, el número de licencias de la plataforma eBiblio, así como la disponibilidad en su catálogo de formatos accesibles para personas con dificultades lectoras.

El segundo eje se centra en la sostenibilidad, diversidad y equilibrio territorial del ecosistema cultural y aborda la dimensión económica del sector del libro y su adaptación a los desafíos de la transición ecológica.

Librerías más ‘verdes’
Además aborda la bibliodiversidad como una vía para fomentar el pensamiento crítico, la alfabetización mediática y la pluralidad cultural.

Algunas de las medidas que incorpora este eje son la celebración de un Congreso de Lectura y el apoyo a proyectos de modernización de librerías para que sean más sostenibles y “verdes”.

Además, se incorporan medidas de apoyo a la creación, traducción y difusión de obras en todas las lenguas del Estado.

Lectura y salud mental
Uno de los ejes más innovadores es el que relaciona salud y lectura, considerando que el hábito de la lectura constituye una herramienta clave para el cuidado de la salud mental.

Entre las medidas incluidas en este eje se encuentran el fomento de la lectura desde la primera infancia en colaboración con los centros de salud, la capacitación en torno a la lectura de profesionales de la salud pública y proyectos para colectivos vulnerables.

Respecto al eje de la infancia y adolescencia, el plan plantea la necesidad de mejorar la comprensión lectora en aquella parte de esta población con dificultades de acceso por motivos socioeconómicos.

Entre las medidas incluidas destacan el impulso de la mediación a través de la formación en literatura infantil y juvenil y el refuerzo de actividades dirigidas a adolescentes en los centros de enseñanza.

Además, Barcelona acogerá en 2028 el congreso internacional IBBY, en el que se dará visibilidad a la riqueza de la literatura infantil y juvenil de nuestro país.

El último eje del plan es la internacionalización, cuyo origen se encuentra en el marco de debate que propició Mondiacult 2025.

El plan toma la internacionalización como herramienta para favorecer la cooperación cultural, la diversidad y contribuir a la construcción de un espacio global de derechos culturales.

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