Resumen de la anterior temporada taurina en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla
Entre los momentos más destacados del año, la faena de Juan Ortega a un toro de Garcigrande se consolidó como el acontecimiento más trascendente de la temporada, superando incluso el valor de las diversas Puertas del Príncipe concedidas. El diestro sevillano firmó un monumento al toreo clásico que quedará en la memoria colectiva, en una campaña inicialmente diseñada para Morante de la Puebla, quien finalmente atravesó una compleja travesía personal que le llevó a ausentarse de varios compromisos.
Daniel Luque emergió como otro de los grandes protagonistas del año, abriendo la segunda Puerta del Príncipe de su carrera y consolidándose como el torero más completo del ciclo abrileño.
Miguel Ángel Perera fue el primero en traspasar el emblemático arco maestrante durante la Feria de Abril, logrando el triunfo más sólido del ciclo primaveral al completar una actuación memorable con la excelente corrida de El Parralejo.
También Roca Rey, tras superar cierta hostilidad inicial del público, logró igualar a Luque al cortar tres trofeos con un lote de Victoriano del Río, aunque su actuación no dejó la misma huella que otros momentos de la temporada.
Entre las actuaciones más recordadas destaca el gesto de Manuel Escribano, quien tras ser herido por un toro de Victorino Martín, exigió ser intervenido con anestesia local para poder completar su compromiso con el sexto de la tarde. El diestro culminó una trepidante faena premiada con dos orejas, consolidando su excelente temporada en La Maestranza.
La memoria colectiva retiene también la faena de Diego Urdiales a un ejemplar de Cuvillo, culminada con una estocada de extraordinaria belleza. El hacer de Pablo Aguado con un astado de Victoriano del Río reveló su renovada ambición, mientras que Emilio de Justo brilló con un ejemplar de Garcigrande y con su lote de La Quinta.
En el apartado ganadero, sobresalió el encierro de Santi Domecq, calificado como extraordinario, con el memorable toro Tabarro lidiado por David de Miranda. Sorprendentemente, las actuaciones de la denominada "clase alta" del escalafón -Manzanares, Talavante y Castella- pasaron más desapercibidas.
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