Un estudio científico europeo confirma la eficacia del modelo agrícola de colaboración local para mejorar la biodiversidad


Un estudio científico europeo confirma la eficacia del modelo agrícola de colaboración local para mejorar la biodiversidad. El estudio, que analiza once grupos de trabajo en nueve países europeos, concluye en el caso español que la colaboración entre agricultores y cazadores para la recuperación de la cubierta vegetal en olivares se traduce en mejoras para la biodiversidad





Un estudio científico internacional, publicado en la revista Agricultural Systems (Elsevier), concluye que el modelo de trabajo colaborativo a escala de paisaje es una herramienta eficaz para avanzar hacia una agricultura sostenible a la biodiversidad. El estudio ha analizado el funcionamiento de once grupos de agricultores, denominados Farmer Cluster, en nueve países europeos, dentro del proyecto Horizon 2020 FRAMEwork.

El artículo, firmado por investigadores de universidades y centros de investigación de toda Europa, entre ellos el equipo de investigación de Fundación Artemisan, analiza cómo estos grupos de agricultores evolucionan, maduran y superan barreras sociales, culturales y agrarias para implantar medidas reales de mejora de la biodiversidad en sus explotaciones.

En el caso español, el proyecto se ha desarrollado en el municipio cordobés de Aguilar de la Frontera, donde agricultores y cazadores locales han trabajado mano a mano coordinados por el equipo científico de Fundación Artemisan y la Federación Andaluza de Caza, y se ha centrado principalmente en estudiar los efectos del mantenimiento de cubiertas vegetales en el olivar.

Esta colaboración entre agricultores y la sociedad de cazadores en la recuperación de la cubierta vegetal en los olivares se ha traducido en mejoras de hábitat de especies ligadas al medio agrario como la perdiz roja, así como en el favorecimiento a los polinizadores y en la reducción de problemas de erosión y escorrentía, demostrando que la gestión cinegética puede convertirse en un catalizador de buenas prácticas agrarias.

Uno de los aspectos más relevantes que señala el estudio es que, en España, existen normas culturales muy arraigadas sobre lo que se considera un “buen manejo del olivar”, que tradicionalmente han llevado a la eliminación de la vegetación natural del suelo. El grupo de Aguilar aparece en el artículo como un ejemplo de cómo estas inercias pueden superarse a través del trabajo colectivo, la confianza entre actores locales y el acompañamiento técnico y científico.

En este sentido, los investigadores identifican cinco factores clave que determinan el éxito de estos grupos: la gobernanza, el liderazgo, las características del grupo, el contexto social y político y la existencia de un “facilitador” o “mediador”. De hecho, el estudio resalta el liderazgo local de la sociedad de cazadores y el papel de Fundación Artemisan como entidad facilitadora y soporte científico del grupo español.

Finalmente, el estudio concluye que este tipo de agrupaciones no solo permiten implantar medidas de mejora de la biodiversidad a escala de paisaje, sino que también generan cambios de mentalidad entre los agricultores, favorecen el aprendizaje mutuo y consolidan una red de colaboración duradera en el territorio.

El proyecto FRAMEwork, financiado por el programa Horizonte 2020 de la Unión Europea, ha permitido testar este modelo en diferentes realidades agrarias europeas, demostrando su transferibilidad y su capacidad para adaptarse a contextos muy distintos. La experiencia desarrollada en Aguilar de la Frontera confirma que el modelo es plenamente aplicable al olivar mediterráneo y que la caza puede desempeñar un papel determinante en la transición hacia una agricultura más sostenible.

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