Con Dom Pérignon Vintage 2008 Plénitude 2, Dom Pérignon se rencuentra con el año 2008 y redefine el champagne clásico confiriéndole más sustancia, longitud y complejidad. El «milagro del champagne» surte efecto
para dar lugar a la mezcla de un vino con un perfil fresco, brillante y preciso que posee un carácter elegante y etéreo, y adquiere mayor persistencia en esta dinámica.
Su declaración en 2018 coincidió con el momento en el que el jefe de bodega Richard Geoffroy pasó las riendas a Vincent Chaperon. Así pues, constituye el culmen de su colaboración, cimentada en el conocimiento integral del primero y la intuición innovadora de su sucesor.
Envolvente y delicado em nariz y boca
Dom Pérignon Vintage 2008 Plénitude 2 se ha ampliado, aunque manteniendo la precisión y la tensión ácida por las que se distinguía la identidad original de la añada. En boca, sus contornos ascienden hacia el paladar para abarcar un espacio táctil más completo. Su estructura ácida se entrelaza con notas amargas y umami. De este modo, se vuelve más consistente.
Limón confitado, bergamota, melocotón blanco, cacao y café tostado. Posee una frescura sedosa, con un toque yodado.
Dom Pérignon Vintage 2006 Plénitude 2 se diferencia por su carácter suave y cálido, que se manifiesta a la perfección cuando se marida con mariscos como cigalas y vieiras. Esta armonía persiste con platos de ternera y tupinambo, que ponen de manifiesto su naturaleza delicada y envolvente. Las hierbas aromáticas como el romero y la albahaca realzan aún más los sabores, al tiempo que los toques de acidez del limón y la bergamota descubren por completo la amplitud y la elegante estructura de este vino. Esta añada ilustra la capacidad de Dom Pérignon para crear vinos que plasman y magnifican la esencia de los ingredientes con los que se sirven.
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